11 de febrero de 2016

Retrato robot de la perfecta ganadora del Oscar

Por Luís Fernández
 
Se acerca la que se dice es la gran noche del cine. Y aunque no represente a todos ni a todo el cine, si han conseguido que sea un auténtico espectáculo digno de ver. Cada año pasamos meses intentando dilucidar cuál será la ganadora, la gran afortunada que se lleva el gato al agua. Y a pesar de las decenas de ediciones de los Oscar que ya hemos podido presenciar sigue siendo complicado anticiparse y anunciar la ganadora.  Este año 'Spotlight', 'La gran apuesta' y 'El renacido' luchan este año, premio a premio, por llevarse finalmente le gordo. ¿Hay elementos que nos permitan ver en alguna de ellas cual será la vencedora? Si, en las tres, pues hay elementos que a lo largo de la historia se han repetido en las ganadoras. ¿Cómo es la perfecta ganadora del Oscar
 

Para ser una ganadora debes tener un elemento que inspire. Desde 'Lo que el viento se llevó' hasta 'El señor de los anillos: el retorno del rey', muchas son las cintas que desde la pura realidad hasta la total fantasía han conseguido ese sentimiento épico y, en cierta medida, nostálgico. El cine es grande porque inventa y maquilla una realidad que percibimos ciertamente mustia en comparación con lo que vemos. Discursos desgarradores, aventuras aterradoras, o investigaciones infernales; todo sirve para que creamos que frente a la adversidad la épica de nuestras decisiones podrá conducirnos.
Vamos a ser claros, el ser humano a pesar de ser racional, al final, son las emociones las que determinan gran parte de nuestras decisiones. Y cuando a los académicos les llega la papeleta y deben votar sus películas favoritas está claro que en el número 1 van a poner aquella por la que han sentido una pasión desenfrenada. No es casual que el cine experimental o de denuncia social pocas veces tenga protagonismo en este tipo de ceremonias. Al final, cuando el cine crea su magia y consigue que simpaticemos con sus personajes, nos hace soltar una lágrima o una sonrisa cómplice, el hechizo ha funcionado.
La comedia tuvo un papel fundamental en los primeros Oscar y su presencia era mucho más abundante en la década de los 30 que en los últimos 40 años. Cada año las comedias más sobresalientes sufren para llegar y la mayoría ni lo logra. Y esto se debe a que nos gusta un drama, quizá demasiado, y los académicos más. Ese aire de seriedad y profundidades que aporta el drama sobre la aparente "levedad" de la comedia. Un poco de sufrimiento ajeno levanta como más el alma, pero sin pasarse.
Da igual lo que cuentes, que eres tartamudo, que has dado un paseo en coche o que has sobrevivido a uno de los naufragios más famosos de la historia. Sea lo más corriente o lo más excepcional, cuéntalo cómo si fuera la primera vez. Podrían hacer una película sobre como lavarse los dientes, que si lo hicieran con una sensación similar a pisar la Luna estaría nominada. Los académicos gustan de premiar historias excepcionales y de personas excepcionales.
Desde 'El apartamento', pasando por 'Ghandi' hasta llegar a 'Birdman' está claro que el personaje central debe sufrir algún tipo de desventura. Una película sobre un hombre o mujer feliz nunca llegaría  buen puerto. Seas comedia o drama hay que ponerle muchas piedras en el camino, todas las del mundo a ser posible, y alguna más (no descartemos algún meteorito). A la Academia le gusta sufrir con esos personajes, sentir que han luchado a su lado en la adversidad, compartir su sudor desde la cómoda butaca de cine.
Bueno, esto es esencial en cualquier película. Pero siempre suma a la hora de ganar estatuillas. Este año dos de las principales candidatas parece que han llamado a medio Hollywood. La foto de familia posterior siempre queda más divertida cuando son 120 solo contando a los actores principales. No es algo que sea absolutamente imprescindible pero siempre suma tener un buen número de caras reconocibles. No hay que olvidar que una de las mayores ramas de la Academia es la de los actores.
Como Nolan defendía fervientemente en 'Interstellar' el amor es el único elemento que mueve el mundo, y no le falta razón. Nuestras relaciones amorosas en muchos casos nos definen y, en las películas, suelen tener un papel fundamental. Un corazón roto, una pareja destruída por el tiempo o los sucesos, dos individuos unidos por el azar y la casualidad. Desde 'Alas', pasando por 'La fuerza del cariño' a 'Titanic' el amor en todas sus formas y maneras ha cautivado a la Academia de una forma casi imperiosa.
Artículo escrito por losExtras.es
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