4 de marzo de 2016

Robar bancos en el cine no es una ciencia exacta

Películas cuyo argumento es el robo a un banco y sus protagonistas, atracadores, no hay dos iguales. Pueden parecerse en algunos puntos, pero lo cierto es que cada banda de amigos de lo ajeno con sucursales como lugar de trabajo suele tener su propio estilo. Más violentas o menos, con muertes o sin ellas a sus espaldas, con careta o a cara descubierta, con más o menos preparación previa. No hay dos iguales y aquí va una muestra de que esto de robar un banco en el cine no es una ciencia exacta.
El banco en cuestión se sitúa en Valencia, donde un grupo de atracadores entra por la fuerza para, en teoría, llevarse el mayor botín posible. Pero pronto el espectador descubre que hay algo más que un robo por dinero en esta acción, que lo que quieren en realidad es hacerse con el contenido de una caja de seguridad de un político que guarda en ella información sensible. El título, para quien conozca el refrán, lo dice todo: 'Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón'.

Dirige Daniel Calparsoro. En el reparto, Rodrigo de la Serna, Luis Tosar, José Coronado, Raúl Arévalo y Marián Álvarez, entre otros. Unas máscaras semitransparentes, un potente arsenal y chalecos con explosivos son su tarjeta de presentación.
Con caretas cadavéricas y fantasmales se disfrazan los ladrones de 'The Town', con Boston como centro neurálgico de sus operaciones y la ausencia de muertos en sus atracos como seña de identidad. Todo les va bien, liderados por Ben Affleck (quien protagoniza y dirige la película), hasta que este se enamora de una de sus víctimas, la traumatizada Rebecca Hall. Jeremy Renner estuvo nominado al Oscar como secundario por su papel de ladrón bostoniano.
La pareja que atraca unida… Bueno, a estar alturas, todo el mundo sabrá cómo acabaron estos dos. En la pantalla les dieron vida Warren Beatty y Faye Dunaway. En la realidad fueron un pareja de ladrones que actuó en los años treinta en Estados Unidos y que se caracterizó porque cada vez sus golpes eran más violentos y sanguinarios. Él era un atracador de medio pelo que al salir de la cárcel se tropezó con una joven de pueblo cansada de su vida y encontró en él a la media naranja criminal que estaba esperando.
Más que la historia del robo, lo que cuenta está película es la historia de la huida de dos atracadores de bancos y trenes (a finales del siglo XIX y principios del XX era habitual que los criminales atacasen ambos). Tanto Butch Cassidy (Paul Newman) como Sundance Kid (Robert Redford) existieron en la realidad y 'Dos hombres y un destino' es un clásico de los sesenta que siempre merece la pena ver. Por disfrutar de Newman y Redford juntos, por lo buena película que es y por la escena de la bicicleta al son de Raindrops Keep Fallin' on My Head, que ganó un Oscar.
En España sabemos de esto de hacer grandes películas de atracos. Ahí está el clásico de José María Forqué de comienzos de los sesenta. Una época complicada para hacer películas. El argumento es tan rocambolesco como divertido. Los empleados de la propia sucursal son los que organizan el robo molestos por el despido de su jefe y hartos de las condiciones de trabajo. Lo tienen todo planeado. Es fácil, conocen hasta el último detalle de la sucursal. El problema es que el día elegido para el robo se presentan unos ladrones profesionales con las mismas intenciones.
Acaban de estrenar un remake, pero la original es la de 1991, la que protagonizaron Patrick Swayze y Keanu Reeves. El primero era el surfero supuesto líder de una banda de atracadores de bancos que cometen los golpes ataviados con caretas de expresidentes de los Estados Unidos. Reeves es el agente novato del FBI al que encargan la misión de infiltrarse en su entorno para destaparles. Y claro, acaba implicándose demasiado con el objeto de su investigación.
Dirigida por Sidney Lumet y protagonizada por Al Pacino a comienzos de los setenta. Ganó el Oscar a mejor guión original. Con un título así el espectador puede imaginarse lo que se a encontrar. O quizá no. Basada en un hecho que ocurrió en el mundo real, cuenta el fallido plan de atraco de un hombre que quería el dinero para pagar la operación de sexo de su pareja. En teoría tenía que haber sido una cosa de entrar y salir, pero una vez allí descubren que no hay dinero suficiente porque vaciaron las cajas antes. La cosa se va complicando hasta convertirse en un atraco televisado.
Pues sí, todo eso de tener al duro John McClane corriendo de un lado para otro de la ciudad, Nueva York, jugando al popular juego estadounidense 'Simon dice' no era más que un truco de distracción el villano de la historia, Jeremy Irons, que estaba preparando un golpe de altura. Nada más y nada menos que a la Reserva Federal. Pero ya se puede imaginar todo el mundo que McClane/Willis es mucho más listo que su enemigo más inteligente y no le va a dejar salirse con la suya tan fácilmente.
Artículo escrito por losExtras.es
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