30 de noviembre de 2017

Rocky Balboa, la guinda en el pastel

Por Pol Llongueras

Todos los rivales a los que Rocky se enfrenta a lo largo de la saga son más altos y más pesados que el propio Rocky. Esto nos dice un par de cosas sobre el personaje. La primera, que el sobrecargo de secuelas obliga a los guionistas a buscar adversarios más temibles para el Potro Italiano. La segunda, que Rocky nunca ha sido una saga en la que el protagonista tuviera las de ganar, porque lo importante de Rocky no era el boxeador de turno contra el que luchaba, eran las barreras mentales que el propio personaje rompía para llegar al combate.

Rocky Balboa (Sylvester Stallone, 2006) es el final de ese camino, la guinda en el pastel del arco de Rocky. La película final que la saga se merecía.
Toda película que se precie tiene las suyas. En Rocky Balboa tenemos varias, como el diálogo improvisado en las escenas entre Sylvester Stallone y Geraldine Hughes en la escena en la que Rocky cambia una bombilla, la estatua de Rocky sobre la que se habla en una escena y que Stallone quería que se instalara dentro del Museo de Arte de Filadelfia de forma permanente (lo cual desató un debate acalorado sobre qué es y qué no es arte) o toda la leyenda que acompañó el rodaje de la pelea climática de la película.
Vamos a hablar claro: que el final del personaje de Rocky fuera Rocky V era injusto a todos los niveles, tanto para sus creadores como para su público. Sylvester Stallone decidió hacer esta película porque no quedó para nada contento con el resultado de Rocky V, y esa es una de las principales razones por las que el filme contiene flashbacks de todas las películas de Rocky excepto de… lo habéis adivinado, Rocky V.Rocky Balboa es un buen final para la saga del boxeador ficticio más famoso de la historia del cine, y funciona en conjunción con Creed como punto y aparte narrativo.
El combate final de Rocky Balboa es el mejor combate de la saga. Un Sylvester Stallone de 60 años entrenó durante seis meses para adquirir el tono muscular necesario para interpretar a su personaje sobre un cuadrilátero y enfrentarle cara a cara con Antonio Tarver, un boxeador profesional. Hay varias cosas que le confieren a esta pelea el estatus de medalla de plata de la saga. La primera es la decisión estética de, después de toda la película con un estilo claramente cinemático, rodar el combate como se ruedan los combates de la HBO, usando las mismas cámaras, calidades, iluminación, y ángulos. Y la segunda, y que más aporta al realismo, es el hecho de que Stallone y Tarver combatieron sobre el ring de verdad. Esa es la razón por la que hay algunos fallos de raccord en la batalla final.
Uno de los primeros consejos que dan en los cursos de escritura creativa es "escribe sobre lo que sepas". Sylvester Stallone ha estructurado toda una carrera sobre ese lema, incorporando a todas sus películas mucho material autobiográfico. A un nivel superficial, hay historias, como la chica que se hace pasar por fan de Rocky para que le inviten a bebidas, que le ocurrieron al propio Stallone. Y a un nivel más profundo, Stallone ha contado en más de una ocasión que el personaje de Mason Dixon está basado en sí mismo: un hombre que ha tomado malas decisiones después de aceptar consejos de gente que no miraba por sus intereses.
Se rodaron cuatro finales distintos del combate climático de la película: uno en el que Rocky gana por KO, otro en el que Dixon gana por KO, otro en el que Rocky gana por decisión de los jueces, y otro, el que se estrenó en cines con el resto de la película, en el que Dixon gana por decisión de los jueces. Stallone cuenta que decidió hacerlo y poner los cuatro finales en la edición del DVD para que cada fan "pudiera elegir el final perfecto para Rocky". Además de felicitarle el primer paso hacia el cine interactivo, debemos decirle a Stallone que eligió el buen final: Rocky no ha sido nunca el gran boxeador de la historia y, tomando prestadas sus propias palabras, no es un ganador por acabar con todos sus contrincantes, sino por levantarse después de los ganchos que da la vida.
"Ni tú, ni yo, ni nadie golpeará tan duro como la vida. Pero no se trata de lo duro que golpees, se trata de qué tan duro puedas ser golpeado y continuar avanzando. Cuánto puedes recibir y seguir avanzando. Así es como se gana". Este momento padre-hijo es, además del combate, el momento más recordado y con más carga dramática de Rocky Balboa. Rocky, una vez más, nos tocó la fibra.
¿Queda ya justificado por qué Rocky Balboa es un digno final para el boxeador encarnado por Stallone? Por si acaso, os invitamos a que la veáis e ideéis vuestras propias razones para ver Rocky Balboa.
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