15 de enero de 2018

Series que se quedaron sin su protagonista

Por Aitziber Polo.

Nunca se está preparado del todo para el adiós; tampoco en las series. La revolución de las ficciones televisivas está en pleno auge, y el éxito de audiencias hace que estas se estiren cada vez en más y más temporadas. Pero todo tiene sus riesgos, y es que a la larga (y de las maneras más imprevisibles), las series pueden acabar quedándose huérfanas de protagonistas. Repasamos los ejemplos más sonados de ello.
El caso Harvey Weinstein ha sido uno de los mayores escándalos en Hollywood hasta la fecha. A consecuencia de que su historial de abusos sexuales saliera a la luz, se han destapado similares actitudes por parte de otras importantes figuras de la industria. Así es como House of Cards ha cortado todo tipo de relación con Kevin Spacey. De la noche a la mañana, la exitosa serie de Netflix se ha quedado sin protagonista, pero seguirá adelante durante una temporada más gracias a la incombustible Robin Wright.

También por su vida de adicciones, excesos, y demás conductas inapropiadas, Charlie Sheen acabó siendo despedido de Dos hombres y medio. Ocurrió en 2011, después de nueve años co-protagonizando la serie. El hueco que dejó, lo ocupó Ashton Kutcher.
En los últimos tiempos están muy de moda las ficciones históricas o los biopics basados en algún personaje real. Es el caso de Vikingos o Narcos. En ambas series las muertes de los protagonistas principales han sido sólo una pequeña parte del total de la historia. Así, la participación de Wagner Moura en Narcos encontró su caducidad al final de la segunda temporada, momento en el que la DEA logró acabar con Pablo Escobar y el Cartel de Medellín, para pasar a ocuparse del Cartel de Cali en la tercera temporada.

Por su parte, Travis Fimmel era plenamente consciente de que su andadura como Ragnar Lothbrok en Vikingos no sería demasiado larga. En un principio estaba planeado situar su muerte al final de la primera temporada, pero finalmente no sucedió hasta la cuarta.
Hay casos en los que las despedidas no vienen marcadas por el guión, ni por diferencias irreconciliables. Nina Dobrev por ejemplo, decidió bajarse del barco de Crónicas Vampíricas en su sexta temporada. Estará eternamente agradecida a la serie que la catapultó a la fama, pero llegó un punto en el que quería hacer papeles más adultos y probar con nuevos proyectos.

Algo similar ocurrió en nuestro país con Aída. El icónico personaje de Siete Vidas que se ganó un spin-off por derecho propio, acompañó a Carmen Machi hasta que esta decidió no estancarse en su carrera y desprenderse de la losa que suponía para ella este papel.
Finalmente, hay ocasiones en las que no sólo nos abandonan nuestros personajes favoritos, sino también sus actores. Es lo que ocurrió con Andy Whitfield en Spartacus. Starz hizo su propia versión sobre el mítico gladiador, pero a su protagonista le detectaron un linfoma poco después de finalizar la primera temporada.  Desgraciadamente, Andy no logró ganarle la batalla a la enfermedad, y el australiano Liam McIntyre lo sustituyó como Espartaco en las restantes temporadas.

Dos años después, Glee perdía a su vez a Cory Monteith. Con sólo 31 años falleció por sobredosis, dando un vuelco al final feliz que iba a tener la serie musical. La quinta temporada retrasó su producción, y en ella se dedicó un capítulo a rendirle homenaje. El tributo de despedida no fue tanto para el personaje de Finn, como para el propio Cory.

En estos momentos nos acordamos de Juego de Tronos más que nunca: por nuestro propio bien, no conviene encariñarse demasiado de ningún personaje.