10 de marzo de 2014

Siete razones por las que rodar hoy en blanco y negro

Por Rubén Miguélez

Aunque el numero de películas producidas en blanco y negro sobre el total de largometrajes que se estrenen a lo largo de un año es, a día de hoy, extremadamente pequeño, un par de veces al año podemos asistir a una película que, por unas razones u otras, ha sido rodada o llega a nuestras pantallas de esta manera. 

1. Por fidelidad al material original

En 2005, Robert Rodriguez y Frank Miller adaptaban a la gran pantalla las míticas historietas sobre la ciudad del pecado más famosa del cómic norteamericano, ‘SIN CITY’, cuyo autor original es el propio Miller. Esta adaptación lleva al cine las historias de las tiras ‘EL DURO ADIÓS’, ‘LA GRAN MASACRE’, ‘ESE BASTARDO AMARILLO’ y ‘EL CLIENTE SIEMPRE TIENE LA RAZÓN’ y fue rodada en blanco y negro (con fuertes contrastes de color en algunos planos) con la intención de mantener al máximo la fidelidad con el cómic original. De esta manera, la ciudad del pecado de Rodriguez y Miller (con la colaboración especial de Quentin Tarantino) es el ejemplo perfecto de cómo adaptar la estética de una película a las decisiones creativas que se encuentran presentes en el material que se decide adaptar. ‘WATCHMEN’ sería otro ejemplo de cómic adaptado con extrema fidelidad a la gran pantalla, aunque la película de Zack Snyder sí está rodada en color. 

2. Como homenaje a un tiempo pasado

Con cinco estatuillas bajo el brazo se fue ‘THE ARTIST’ de la gala de los Oscar que celebraba las películas estrenadas en 2011, incluyendo los de mejor película, mejor director y mejor actor. La película dirigida por Michel Hazanavicius apelaba a los amantes del cine más nostálgicos, aquellos que disfrutarían de una película muda, rodada en blanco y negro y en 4:3. La historia de George Valentin, un famoso actor mudo que ve como muere su carrera tras la llegada del cine sonoro, está filmada en blanco y negro porque responde a los cánones de un tipo de cine que se ha dejado de hacer. De este modo, Hazanavicius apuntó al corazón de los amantes del cine más clásico, y acertó de lleno.

3. Una cuestión de estilo

Josh Whedon decide adaptar en 2012 la comedia clásica de William Shakespeare 'MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES', y lo hace con un sello muy personal. La historia que firmaba Shakespeare y que fue publicada por primera vez en el año 1600 ya se había visto llevada a la gran pantalla de la mano de Kenneth Branagh, que escribía y dirigía una película protagonizada por si mismo, acompañado de actores de la talla de Emma Thompson, Michael Keaton o Denzel Washington. Whedon, sin embargo, se sale de la norma demostrando que cuando uno quiere impregnar una obra de un sello personal, por muy adaptada y manida que esté la historia, se puede conseguir. Joss Whedon firma una adaptación contemporánea en cuanto al vestuario, y la localización, pero rueda en blanco y negro y, además, se mantiene fiel al texto original de Shakespeare, dotando a la película de un aura teatral inconfundible. 

4. Para suavizar la crudeza de las imágenes más violentas

Cuando a un director se le va la mano con la violencia en su película, una forma bastante común de conseguir rebajar dichas imágenes es convertirlas al blanco y negro. Esta técnica se utilizó sobre todo durante los años 70 y 80 en la televisión norteamericana, donde emitían las películas de Kung Fu en blanco y negro para rebajar así su violencia. Lo mismo le pasó a Quentin Tarantino con 'KILL BILL'. La escena final de la primera parte de 'KILL BILL' es tan épica como sanguinaria, y la mamba negra interpretada por Uma Thurman tiene que enfrentarse al ejército de asesinos a sueldo de O-Ren Ishii. ¿Cómo hacer que su protagonista, katana en mano, asesine a más de setenta hombres y que la película sea exhibida sin demasiados problemas? Efectivamente: en blanco y negro. Como dato curioso, 'KILL BILL 2' fue presentada en un primer momento completamente en blanco y negro. Finalmente, no fue esta la versión que se abrió paso hasta los cines.

5. Como opción estética

Las opciones de luz, contraste y color toman nuevos formatos cuando un director decide rodar en blanco y negro. Sobre todo, teniendo en cuenta que hoy en día esta decisión responde a una intención y no a la falta de posibilidades para rodar en color. Así lo demuestra Pawel Pawlikowski en su último largometraje, 'IDA', donde cuenta la historia de una novicia que, antes de tomar sus votos, se ve obligada a emprender un viaje junto a su tía para descubrir los secretos del pasado de su familia. Ambientada en la Polonia de 1962, tras los crímenes nazis contra los judíos, 'IDA' es un largometraje que apoya su belleza estética en la iluminación y el juego de sombras con el que el blanco y negro permite jugar a su director. Igual que 'THE ARTIST', también está rodada en 4:3, pero en este caso la película de Pawlikowski no es muda.

6. Como herramienta de narración

Christopher Nolan ('EL CABALLERO OSCURO', 'ORIGEN') dirigía en el año 2000 su segundo largometraje, 'MEMENTO', donde cuenta la historia de Leonard, un hombre que sufre pérdidas de memoria a corto plazo y ha diseñado un método basado en notas y tatuajes que le permite seguir persiguiendo al hombre que mató a su mujer. Christopher Nolan utilizó el blanco y negro como herramienta de narración, de modo que en el montaje final de la película las imágenes en blanco y negro están contadas en orden cronológico, mientras que las secuencias en color están al revés. Nolan le dio un uso narrativo al color de la película y, además, firmó una de las mejores películas de ese año, consiguiendo la nominación al Oscar en las categorías de mejor guión y mejor montaje. Montaje que, por cierto, existe ordenado cronológicamente, para aquellos que no fueron capaces de seguir la película.

7. Por dotarla de un halo moderno e independiente

Es curioso que el término 'moderno' se aplique comúnmente a un tipo de personas o productos que responden, precisamente, a unos cánones ya prácticamente abandonados. Pero las tendencias son cíclicas y, llegados a este punto, podemos llegar a considerar que rodar una película en blanco y negro, dejando de lado la técnica del color, puede responder a una cuestión de 'modernismo'. Hay toda una rama de artistas cuyos productos se dirigen a este tipo de público. La película 'FRANCES HA', escrita y dirigida por Noah Baumbach y protagonizada por Greta Gerwig parece responder a estos parámetros. Es la historia de una habitante de Nueva York -aunque realmente no tiene un apartamento allí- que quiere formar parte de una compañía de baile - aunque no es bailarina-. Frances Ha es el hit del año en cuando a cine independiente se refiere y la elección del blanco y negro para la película es una de las aportaciones que ha llevado a la película al lugar donde se encuentra.

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