20 de enero de 2017

Temazos musicales del cine de los 80

Por Claudia Lorenzo

Una de las mejores lecturas del final de 2016 ha sido la del libro de la periodista Hadley Freeman, 'The Time of my Life', en donde disecciona las películas de los 80 y analiza sus subtramas, temas, personajes y comedia. Y, de vez en cuando, menciona la grandeza de la música de las películas de esa década. No es que el cine esté especialmente cojo de grandes canciones, ambas artes se nutren constantemente, pero lo que nos dieron los 80, en todos los aspectos de la vida (menos a la hora de hablar de las hombreras) merece tratarse una vez más. Lo sé yo y lo sabes tú, todos conocemos, tarareamos y, sobre todo, bailamos estas canciones.
Es difícil elegir una canción en toda la banda sonora de 'Dirty Dancing' porque toda la banda sonora merece un altar. Hay quienes se enamoraron con la voz de Patrick Swayze cantándole a Baby que es como el viento, o quienes quieren volver a ver a los protagonistas gatear por la clase de baile mientras cantan 'Love is Strange' o aquellos que creen que el mundo está incompleto sin 'Hungry Eyes'. Pero es cierto que, entre toda la genialidad de su banda sonora, éste "qué bien me lo he pasado" de Bill Medley y Jennifer Warnes es, simplemente, legendario.
Es una canción y es una imagen. Y, si no, que se lo digan a 'Pitch Perfect', una de las múltiples películas de este siglo XXI que beben, no sólo de la influencia de John Hughes, sino también de la banda sonora de 'El club de los cinco'. Judd Nelson alzando el puño mientras abandona el instituto, después de haberse ligado a Molly Ringwald y asumir que, el sábado siguiente, volverá a estar castigado por algo es la viva imagen de la inconformidad adolescente. Porque los cinco personajes que representan los cinco estereotipos del instituto son mucho más que eso. No te olvides de ellos.
Si hay algo que no cambia en cada una de las películas de 'Cazafantasmas' es ese estribillo que todos cantamos sacudiendo la cabeza y que imaginamos que también tararean los verdaderos cazadores de bichos, para darse orgullo, valor y garra. Cabe la posibilidad de que sea una canción algo extraña, entre jingle, broma y rock, pero captura exactamente lo que el filme pretendía (y consiguió) ser, una combinación de humor, acción y apariciones sobrenaturales que, al fin y al cabo, lo que hace es contar la historia de una amistad sincera.
Los oficiales en los 80 estaban que lo tiraban. Es lo que tiene poner a un señor en uniforme. Que aunque Richard Gere enamore en vaqueros, cuando se presenta en el trabajo de una vestido de punta en blanco militar, dispuesto a dejarlo todo y cogerla en volandas para llevarla a una vida, si no mejor, más divertida y aventurera, una (o, en este caso, Debra Winger) no puede más que asentir física y emocionalmente y decir que sí, que me lleve al cielo y más allá. A la hora de medir el impacto de las canciones, el hecho de que ésta, de ‘Oficial y Caballero’, se incluya en el medley de ‘Moulin Rouge!’ le da puntos extra porque es icónica dos veces. Ser Joe Cocker o Jennifer Warnes también ayuda.
Llega un punto en la historia del cine en la que te planteas las cuestiones importantes de la humanidad y te das cuenta de que, en el fondo, no te da más que Jennifer Beals no bailase ella misma todo, todito el baile final de ‘Flashdance’. Porque lo que importa es que la canción es una pasada, que el personaje se merece entrar en esa escuela de baile y que el jurado es un grupo de estirados que, poco a poco, se van suavizando cuando uno entiende que aquellos que aman la danza clásica pueden, también, amar otros tipos de baile. ‘What a Feeling’, esa canción perfecta para ponerse a primera hora del día antes de comerse el mundo.
Tal vez la premisa esté algo cogida con pinzas pero la historia de ‘Footloose’ en esencia abogaba por dejar que la gente hiciese lo que le diese la gana, especialmente bailar rock ‘n’ roll. Y si algo hay que dejar claro con respecto a la canción es que respeta la tesis de la película al máximo. Es imposible escuchar el tema de Kenny Loggins y quedarse quieto, es imposible resistirse al ritmo y a la necesidad de que el suelo resbale bajo nuestros pies. No somos nosotros, es ese ritmo “loose, footloose”.
Quentin Tarantino aparte, que tiene una gran teoría sobre ‘Top Gun’, en la que la verdadera historia de amor del filme es la que existe entre los personajes de Tom Cruise y Val Kilmer, lo de seducir a la profesora o dejarse seducir por ella, mientras uno está inmerso en una pelea de gallos, es algo que al cine de los 80 y, especialmente, al de Don Simpson y Jerry Bruckheimer le encantaba. Berlin consigue transportarte en cualquier momento a esos 80 en los que ser piloto de caza era lo más. Y si no, que se lo digan a las Fuerzas Armadas americanas, que hicieron el agosto con esta película.
Para ser sinceros, cualquier canción del mundo (cualquier canción del mundo) que tenga en sus coros a Kathleen Turner, Danny De Vito y Michael Douglas la hace inmediatamente apta para estar en cualquier lista de canciones de la historia del mundo. Es lo que nos regaló una genialidad como ‘La joya del Nilo’, la oportunidad de vivir aventuras, romance y comedia en un mismo paquete. Y este video en el que los tres actores cantan, bailan y se lo pasan como niños vestidos, eso sí, impolutamente de blanco. Esta canción es la definición pura de “buen rollo”.
Hay momentos en los que sólo escuchar esta canción hace que uno quiera subirse al Delorean y viajar al pasado. O al futuro. O simplemente vestir amplias chaquetas vaqueras, hombreras y leggins y bailar alrededor de la casa como si estuviésemos en una de las mejores películas de los 80 y, desde luego, una de las más divertidas. ‘Regreso al futuro’ es una historia, efectivamente, sobre el poder del amor, de los hijos hacia los padres, y viceversa pero, sobre todo, de cualquier persona hacia uno mismo. Para la baja autoestima, Huey Lewis.
En teoría no es una canción de los 80, porque llevaba dando vueltas por el mundo desde 1924, pero el final de ‘Cuando Harry Encontró a Sally’ no sería lo mismo sin dos detalles: Billy Cristal corriendo como un demonio por Nueva York para intentar llegar a Meg Ryan antes de que acabe el año (y hacer el mejor discurso de la historia de las comedias románticas), ni la voz de Pepito Grillo, cantando que, obviamente, no podía ser otra persona la elegida, tenía que ser ella.