11 de junio de 2015

Todo lo que ‘Star Trek’ nos enseñó sobre nuestro mundo

Por M. J. Arias

‘Star Trek’ no solo ha dado lugar a un saludo propio y a una comunidad de millones de seguidores que se hacen llamar trekkies. ‘Star Trek’ es mucho más gracias al genio humanista que diseñó su universo, Gene Roddenberry. Un universo de ciencia ficción que se parece mucho más de lo que pueda creerse al mundo real y que cuenta con profundas raíces filosóficas, humanistas y antropológicas de fácil aplicación hoy en día. Mucho han sido lo que los alienígenas y humanos de ‘Star Trek’ han enseñado al espectador a través de los muchos años de episodios y películas.

Cuentan sus muchas biografías que Gene Roddenberry, piloto veterano de la II Guerra Mundial y policía durante años en Los Angeles tras su regreso del campo de batalla, nació y creció en el seno de una familia religiosa. Él, como tantos otros niños, iba a misa sin prestar demasiada atención. Se sentaba en el banco, miraba al techo, a la chica de delante… Cualquier cosa menos escuchar lo que un señor subido a un atril les estaba contando. Hasta que un día prestó atención y se sorprendió por la cantidad de, a su juicio, locuras que se decían. Aunque no fue hasta muchos años después que nació ‘Star Trek’, fue ahí cuando comenzó a gestarse su filosofía. Su inquietud por ir más allá es el pilar básico del universo trekkie.

Roddenberry se relevó con los años como uno de los humanistas más importantes de su época y utilizó la mítica serie como forma de expresión de sus ideas. Envuelta con la apariencia de una producción de ciencia ficción, en realidad 'Star Trek' tiene fuertes anclajes con la realidad y trata temas que aún hoy siguen vigentes. Como, por ejemplo, la igualdad de sexos. Algo expuesto a lo largo de sus capítulos y de la que Uhura es su máxima representante. Pero si algo promulgaba la serie galáctica es el afán del ser humano por explorar, por descubrir, por conocer, por llegar cada vez más lejos

Un ansia de más que compartía su creador y que siempre ha sido el punto de partida de ‘Star Trek’. Porque los miembros de la Flota Estelar no son soldados en activo, su misión no es intervenir –Roddenberry siempre estuvo en contra del intervencionismo– sino descubrir nuevos mundos y culturas y, de ser posible, unirlos a la Federación. Su idea era la de un mundo en paz, con todos agrupados, cada uno conservando su esencia. El creador de la serie, que sabía de primera mano el poder destructor de la guerra, confiaba en que el ser humano era capaz de solucionar sus problemas con la palabra. De ahí que hubiese tan poca acción y tanta palabra en sus guiones. Una lección que aún hoy no hemos aprendido del todo.

La monumental reprimenda que le cae al nuevo Capitán Kirk (Chris Pine) cuando por salvar a Spock (Zachary Quinto) en el arranque de ‘Star Trek: En la oscuridad ‘descubre la tecnología a una civilización que aún usa taparrabos y lo más evolucionado que tiene es un sílex creando para ellos un nuevo dios con la forma del Enterprise tiene que ver con toda esa filosofía de no intervención y contaminación. Esta es una forma de respetar a otras culturas, dejándolas seguir siendo ellas mismas, sin intentar colonizarlas y adoctrinarlas como tanto se ha hecho a lo largo de la historia. Y, mucho menos, por la fuerza. Recuerde el lector las Cruzadas, las Misiones o la actual barbarie del Estado Islámico, arrasando a todo aquel que no es como ellos y destruyendo todo y a todos a su paso.



Roddenberry utilizó a Spock como una forma de que el espectador, humano, viese a su raza desde fuera, con sus virtudes y sus defectos. ¿Es la emoción un defecto o una virtud? Para Spock lo que siempre fue la emoción es un hándicap, así que decidió eliminarla de su personalidad quedándose solo con la frialdad vulcaniana. Pero, ¿es eso lo mejor? Está claro que no, la virtud, que decía Aristóteles, está en el equilibrio.

Son muchas las lecciones que se pueden aprender viendo ‘Star Trek’, desde la igualdad de géneros, el poder del diálogo, la inquietud de llegar más allá que mueve al ser humano que le ha llevado al espacio y, sobre todo, lo enriquecedor que puede llegar a ser vivir en un mundo heterogéneo. Porque en ‘Star Trek’ son un sinfín las razas de alienígenas que conviven. La Enterprise, sin ir más lejos, es un auténtico crisol de culturas y razas. Una nave inventada hace décadas que bien podría servir de ejemplo a seguir por los hombres y mujeres de hoy en día, donde desgraciadamente el racismo sigue siendo una de las peores lacras.

Conclusión: 'Star Trek' nos ha enseñado que se puede convivir en paz se venga de donde se venga, que hay que respetar al vecino por muy distinto que sea y que la palabra es más poderosa que el puño.


Si quieres revivir toda la filosofía de ‘Star Trek’ y sus aplicaciones en la vida real, no busques más. Este viernes, disfruta de un maratón de ‘La nueva generación’ en Paramount Channel.

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