11 de junio de 2014

Tres décadas después, Tom Cruise sigue molando


Por M. J. Arias

Existe un sector de la crítica que se empeña en señalar un cuestionable declive de la carrera de Tom Cruise o en instarle a que aparque el papel de héroe y busque otro camino. De lo primero existen ciertas dudas de que sea cierto del todo. Es verdad que ha tenido sonoros fiascos como ‘DÍA Y NOCHE’, pero en su currículum reciente también figuran entretenidos aciertos como ‘JACK REACHER’ y  ‘AL FILO DEL MAÑANA’. En cuanto a lo segundo, ¿por qué debería hacerlo si es lo que mejor se le da?

Dejando a un lado su vida personal y su relación con la Cienciología, el Tom Cruise actor es un profesional como hay pocos en una industria donde el ego muchas veces prima sobre cualquier otro aspecto. No sólo es capaz de vender sus películas como nadie, sino que mantiene una relación cercana con sus fans (que son muchos) hasta el punto de dedicar horas, si hace falta, a firmar autógrafos y hacerse fotos con ellos con tal de tenerles contentos. Al fin y al cabo, ellos son los que llenan o no la sala de un cine. Tenerles satisfechos es parte de su trabajo y lo hace con una sonrisa. Esa misma que volvió locas a las adolescentes de los ochenta y noventa.

Desde que le vimos bailar al ritmo de ‘Old time rock and roll’ en calzoncillos en ‘RISKY BUSINESS’ han pasado 31 años y muchas películas. Lo que no parece haber pasado por él es el tiempo. Sigue siendo el mismo de siempre. Como si hubiese hecho un pacto con el diablo, los años no hacen apenas mella en su rostro. Conserva esa cara de guaperas algo engreído (con todos los respetos) y sonrisa perfecta sacada de un anuncio de dentífrico que hace que los suspiros se sucedan allá por donde pasa. Lo que sí ha cambiado es la visión que desde fuera se tiene de él, amén de su cuenta corriente, claro.

El que empezó siendo una especie de producto prefabricado para adolescentes con películas como ‘RISKY BUSINESS’, ‘TOP GUN’ y ‘COCKTAIL’ ha sabido ir reconduciendo su carrera por otros derroteros. Ya en sus comienzos se le pudo ver sin ningún tipo de complejo a la sombra de actores de peso como Paul Newman (‘EL COLOR DEL DINERO’) y Dustin Hoffman (‘RAIN MAN’) o demostrando que era algo más que una cara bonita en ‘NACIDO EL 4 DE JULIO’, película que le valió la primera de sus tres nominaciones al Oscar.



En su larga trayectoria figuran títulos de calidad como ‘ALGUNOS HOMBRES BUENOS’, ‘MAGNOLIA’ y ‘JERRY MAGUIRE’. Estos son sólo un ejemplo. Hay más. Fue a mediados de los noventa cuando Ethan Hunt se cruzó en su camino convirtiendo a Cruise en un verdadero héroe de acción, un papel que se repite una y otra vez desde aquel 1996 en el que se estrenó la primera entrega de ‘MISIÓN IMPOSIBLE’. Pero eso no es precisamente malo, sino todo lo contrario. Por dos razones, porquees creíble y porque pocos como él dan la talla como héroe de acción, ya sea sobre una moto, pilotando una nave espacial, armado hasta las cejas, a puñetazo limpio o con un exotraje.



A punto de cumplir los 52 años (sí, 52), Tom Cruise sigue en plena forma como estrella de Hollywood con mayúsculas. El porqué es relativamente sencillo. Está de vuelta de todo y tras años en esto del cine escuchando y leyendo de todo sobre él y su poco común vida personal, no ha perdido el sentido del humor hasta el punto de reírse de sí mismo si hace falta.

Lo hizo con su loca aparición en ‘TROPIC THUNDER’, con el papel de estrella del rock en ‘ROCK OF AGES’ (su interpretación era de lo mejor de la película) y ha vuelto a hacerlo en ‘AL FILO DEL MAÑANA’, donde por primera vez se mete en la piel de  un personaje al que no está acostumbrado, el de cobarde. A las órdenes de Doug Liman lo resuelve con mucha gracia, su sonrisa siempre perfecta y un estado de forma que ya quisieran otros más jóvenes. Por todo esto y porque volverá a ser Ethan Hunt, Jack Reacher y Maverick, Tom Cruise sigue molando tres décadas después.
 

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