19 de diciembre de 2016

Vuelven las tardes en familia a Paramount Channel

Por Claudia Lorenzo

Hay muchas formas de disfrutar del invierno y de la Navidad. Hay cenas de empresa, reuniones familiares, reencuentros con los amigos. Hay excursiones para ver la nieve, mañanas de esquí y maratonianas jornadas de compras. Pero, afortunadamente, también existen esos momentos en los que el frío hiela las calles mientras nosotros nos quedamos en casa tapados, calentitos, enchufados en familia ante la televisión. Es uno de los grandes placeres de la vida, y este diciembre Paramount nos permite disfrutarlo a lo grande.
Aprendimos las maravillas de tener un perro… qué digo perro, de tener un san bernardo en casa, gracias a este cachorro que se emocionaba con el compositor alemán, tenía tendencia a ensuciar como pudiese la cama del padre de familia y era el mejor imán para que una adolescente consiguiese ligar con el guapo de instituto. Ni un san bernardo ni múltiples cachorros de san bernardo iban a hacernos reconsiderar el hecho de que si el perro es el mejor amigo del hombre, Beethoven es directamente un miembro de la familia.
Irreverente, verde, grande, algo sucio y maleducado, Shrek irrumpió en la pantalla como si fuese la oveja negra de la familia animada, un dibujo que consiguió el éxito para su estudio, Dreamworks, y que quiso hacernos ver que las películas familiares no tienen que ser delicadas sino, simplemente, divertidas. Carcajadas para niños, carcajadas para adultos y una ristra de personajes que homenajeaban a los protagonistas de nuestros cuentos clásicos favoritos para al final acabar relatando una historia (algo diferente) de amor.
Cuatro colegas del zoo de Nueva York (un león, una cebra, una jirafa y un hipopótamo) deciden celebrar uno de sus cumpleaños en las calles de la Gran Manzana para descubrir qué hay más allá del lugar en el que viven. Su fiesta es considerada peligrosa por los altos poderes, que deciden enviarlos a una reserva en Kenia para que vivan en libertad. Pero el barco encalla en Madagascar, una isla en la que se tienen que enfrentar a sus identidades, impulsos y miedos. El estudio de ‘Shrek’ volvía a tirar la casa por la ventana con la diversión asegurada de ‘Madagascar’, un exitazo que nos demostró que, al final, no es tan fiero el león como lo pintan.
Una secuela que superó al filme original, ya de por sí maravilloso. Morticia, Miércoles y todos los demás miembros de la familia Addams regresan para contarnos qué ocurre en el hogar cuando el tío Fétido se enamora perdidamente de una mujer con un pasado tenebroso. Los niños, tan brutos y divertidos como en la entrega anterior, los padres, tan sarcásticos y permisivos como siempre, y el entorno, tan descacharrante como en previas ocasiones, hacen de la segunda parte de la familia Addams un entretenimiento aun mayor que la primera.
Daniel el Travieso era un bendito ángel al lado de Junior, el protagonista con pajarita de ambos filmes, un niño de siete años que hace de sus trastadas verdaderas tragedias y que intenta llamar la atención a golpe de incendios y fusibles. Junior, el pequeño diablo, encuentra la horma de su zapato en Ben, un buen hombre que quiere tener hijos y no puede, y que decide adoptarlo, a pesar de las circunstancias adversas. Tal vez el amor de padre todo lo puede, hasta conseguir controlar al chiquillo.
Un padre hiper dedicado al trabajo, una hija que necesita atención y un tema financiero que nadie entiende cómo solucionar. Con esa mezcla y el siempre descacharrante Eddie Murphy, 'Imagine' presenta la historia de qué ocurriría si la fórmula para entender o descifrar nuestras dudas laborales dependiera de meterse en la cabeza, y la imaginación, de una niña pequeña que nos fuese llevando por todos sus recovecos y que, al final, nos hiciese reencontrarnos con el chiquillo que todos llevamos dentro.
Jack Black es el rockero al que todos querríamos haber tenido como profesor de música en el colegio. Marchoso, irónico, nada políticamente correcto y, a la vez, con un talento que desborda el aula, el loco de la música al que interpreta se propone hacer que los niños a los que educa, alumnos de una prestigiosa escuela privada, descarguen sus emociones, su energía y su talento a través de una guitarra elécctica, una batería o un buen grito. Richard Linklater dirige esta maravilla del cine familiar que demuestra que el rock ‘n’ roll está aquí para quedarse.
El Súper, Ofelia, el Profesor Bacterio y, por supuesto, Mortadelo y Filemón, los icónicos personajes de Ibáñez, no podían haber encontrado un mejor traslado al cine que a través de la cámara de Javier Fesser. Benito Pocino y Pepe Viyuela se ponen en la piel de nuestros más famosos (y chapuceros) agentes secretos para salvar al mundo de la Cuarta (aunque Tercera) Guerra Mundial. 13 Rue del Percebe y Rompetechos también hacen acto de presencia, homenajeando la obra de uno de los grandes artistas y cómicos de nuestro país.
Un compendio de mezclas, desde ‘El Rey y yo’ hasta ‘Sonrisas y lágrimas’, pasando por la propia serie ‘La niñera’ (protagonizada por la misma actriz), ‘La niñera del presidente’ traslada su historia a un país de Europa del Este en el que, por error, han contratado a una profesional de la estética como profesora de los hijos de un dictador. La niñera, sin embargo, se gana el cariño de los chavales gracias a su forma de ser y su defensa de la independencia y, poco a poco, consigue que el dictador (y el país) se abran al mundo exterior.
Artículo escrito por losExtras.es
  • Cine